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Todo se paraliza por un instante…

Un instante interminable, eterno…

El silencio invade la existencia

y solo se escucha el compás de la propia vida.

La existencia se magnifica y se extiende

llenando cada poro,

suspendida es ese instante de espera,

de aparente calma,

de sobrevida.

Se desprende y se eleva

para observar esos cuerpos quietos,

aparentemente llenos.

Qué se espera?, Qué es la espera?

El tiempo se detiene

quizás volviendo al origen de la vida,

al instante mismo del inicio.

Marcas que quedan en lo más íntimo del ser,

del ser que es y del que será.

O quizás del que pudo ser.

Pudo ser?

Cosa fuerte el origen…

Mientras todo el universo se frena en ese instante…

a veces de conciencia, otras no.

Se escucha un latido,

un grito ahogado y silencioso,

un dolor que invade toda el alma

y llena ese universo que quedó paralizado.

La rueda, rueda,

vuelve a andar pausadamente,

con fuerza.

Con la fuerza que imprime la vida,

la vida que nos enseñaron.

La música vuelve…, el movimiento…,

el ritmo alentador de la vida de los otros,

que invade y alienta nuestra propia vida.

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http://www.laopinionaustral.com.ar/diario.asp?Modo=Noticia&NId=26095&A=2010&M=12&D=5

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